Ante la huelga de 300 trabajadores, la Torre Eiffel cerró sus puertas al público. El síndicato reclama mejoras salariales y laborales.

El anuncio se lo dio a conocer a través de la página oficial de la Torre en internet, y en el que solo se detalló que el cierre es por “un movimiento social”.

El comunicado apunta como principales puntos del conflicto la necesidad de un refuerzo de las medidas de seguridad o la obtención por parte del Ayuntamiento de París de una garantía para renegociar el programa de inversiones durante los próximos 10 años.

“La Torre Eiffel tiene la particularidad de depender de sus medios de ascensión. En 2008, se decidió renovar el ascensor Oeste. Las obras debían durar dos años y costar cinco millones de euros. Después de cinco años, sigue fuera de servicio y el monto de las obras se acerca ya a los 40 millones de euros”, detalla parte del comunicado.

El sindicato denuncia que la falta de ese ascensor repercute en el estado de los otros ascensores de subida, reduce las posibilidades de acoger más turistas y degrada las condiciones de trabajo. La última huelga en ese monumento se remonta al 2010 y duró dos días.





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