BRASILIA (CRE.).-La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, evaluará este viernes las protestas que vienen sacudiendo a Brasil desde la semana pasada en una reunión que tiene programada con su ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, y a la que pueden acudir otros miembros del Gabinete.

La reunión con Cardozo en el Palacio de Planalto fue anunciada en la agenda de la mandataria divulgada hoy por la Presidencia.

Versiones de prensa indican que la jefe de Estado también pidió a otros ministros que participen en el encuentro.

Según la versión electrónica del diario Folha de Sao Paulo, en la reunión será discutida la posición del Gobierno frente a las protestas, medidas que puede adoptar el Ministerio de Justicia para hacer frente a los incidentes que se han registrado en algunas manifestaciones y hasta un posible pronunciamiento de la presidenta en red nacional de televisión.

Rousseff ya había anunciado este jueves su decisión de aplazar el viaje que realizaría a Japón la próxima semana para poder estar atenta en el país a las protestas.

Igualmente canceló un viaje que realizaría a la ciudad de Salvador este viernes.

El pasado martes, en su primer pronunciamiento sobre las protestas, Rousseff afirmó que “la voz de la calle tiene que ser escuchada” y elogió el espíritu democrático de los manifestantes, de quienes dijo que han “enviado un mensaje directo a los gobernantes”.

Pese a que las principales ciudades del país anunciaron ayer reducción de las tarifas de transporte público, que era la principal reivindicación de las protestas, al menos 600.000 manifestantes volvieron a salir a la calle hoy en cerca de 80 ciudades.

Las protestas comenzaron la semana pasada en Sao Paulo, exclusivamente contra la subida de las tarifas de transporte público, pero ganaron otras reivindicaciones, como mayores inversiones en la salud y la educación pública y críticas a los elevados gastos del Gobierno para organizar eventos como el Mundial de fútbol de 2014.

Pese a que la mayoría de las manifestaciones se desarrolló en forma pacífica, en las de hoy se registraron graves incidentes en ciudades como Brasilia, Río de Janeiro, Vitoria, Porto Alegre y Salvador.

La policía de Brasilia evitó que pequeños grupos de manifestantes invadieran el Congreso Nacional y el Palacio de Itamaraty, la sede de la cancillería brasileña.

Los manifestantes, sin embargo, tuvieron tiempo para quebrar al menos 25 ventanales de la sede de la cancillería y para encender fogatas junto a las columnas de la edificación.

Fuente:Radio Caracol





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