Una persona muerta y tres heridos son los resultados de una nueva jornada de protestas en Brasil debido al reclamo que hacen los ‘indignados’ por mejoras en los servicios públicos.

Un joven NN, de 18 años, falleció durante las protestas en Ribeirao Preto, a 313 kilómetros de Brasilia. Según información difundida por la estación televisiva O’Globo, durante las manifestaciones, el conductor de un vehículo, impedido de circular libremente a raíz de la movilización, habría atropellado a propósito a los protestantes que marchaban por las calles de un barrio de clase media alta de la ciudad.

En Fortaleza, la destrucción de mobiliario urbano fue aplacada por la Policía cuando los manifestantes intentaron acercarse al estadio Fonte Nova, poco antes de que se celebrara el encuentro entre Nigeria y Uruguay, correspondiente a la Copa Confederaciones.

El gasto en megaeventos deportivos en vez de en sanidad y educación es una de las reivindicaciones más recurrentes entre los manifestantes.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, trabaja en su oficina del Palacio del Planalto, en Brasilia, protegida por un escudo humano formado por hombres del Ejército y la Policía.

La seguridad de la sede presidencial está a cargo de unos 200 hombres de las Fuerzas Armadas y de la Policía, que impiden la invasión de manifestantes.





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