Mientras el gobierno turco aplica mano dura, las protestas crecen en creatividad, sin que lo asusten las advertencias de detenciones o mayor represiòn.

Mientras Ankara fue escenario la pasada madrugada del desalojo policial de ciudadanos acampados en un parque, en Estambul, la acción más notable fue una protesta silenciosa en la plaza Taksim,  iniciada por un actor que permaneció seis horas inmóvil observando las banderas turcas que dominan uno de los laterales del lugar.

A él se fueron uniendo más personas hasta que la Policía exigió a la gente que abandonara el lugar y detuvo a varios participantes en la concentración.

Sin embargo, la policìa mantiene su polìtica de cero tolerancia.

Varias redadas en Estambul y Ankara y otras dos localidades acabaron con la detención de docenas de personas vinculadas a grupos izquierdistas a los que el Ministerio del Interior acusa de haber participado en las protestas.

En esta línea, el Ministerio de Educación ha iniciado una investigación sobre supuestos casos de profesores y maestros que animaron a sus alumnos a sumarse al movimiento antigubernamental, informó el diario “Today’s Zaman”.





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