El papa Francisco condenó la “cultura del desperdicio” con ocasión de la Jornada Mundial del Medio Ambiente, que se celebra hoy miércoles, e invitó a “contrarrestar el desecho de alimentos y a mejorar su distribución en el mundo”.

“Dios confió al hombre y a la mujer el cultivo y cuidado de la tierra, para que todos pudieran habitar en ella, pero el egoísmo y la ‘cultura del desperdicio’ han conducido a desechar a las personas más débiles y necesitadas. Más aún, en muchas partes del mundo, no obstante el hambre y la desnutrición existentes, se desechan los alimentos”, dijo durante la audiencia general en la plaza de San Pedro, a la que acudieron unas cien mil personas.

“Los alimentos que se tiran a la basura son alimentos que se roban de la mesa del pobre, del que tiene hambre. La ecología humana y la ecología medioambiental son inseparables”, afirmó.

El jefe de la Iglesia católica, gran defensor de los pobres, advirtió que “la crisis la vemos ahora en el medio ambiente, pero sobre todo la vemos en el hombre. ¡La persona humana está hoy en peligro!”, clamó.

“En la cultura del desperdicio, si mueren hombres y niños no es noticia; si baja la bolsa es una tragedia”, comentó indignado.

“Se termina desechando a las personas. Se deja de respetar la vida, sobre todo si es pobre o incapacitada, o si todavía no es útil, como el niño que va a nacer, o si ya no sirve, como el anciano”, agregó.

El papa latinoamericano, que apoya el llamamiento de Naciones Unidas para luchar contra el intolerable aumento de los desechos de alimentos, sobre todo en los países desarrollados, citó a los Evangelios como ejemplo.

“En el relato evangélico de la multiplicación de los panes, Jesús da de comer a la multitud con cinco panes y dos peces, y al final les pide a los discípulos que nada del alimento sobrante se desperdicie. Cuando la comida se comparte de modo justo, nadie carece de lo necesario”, explicó.

“Invito a todos a respetar y cuidar la creación, a prestar atención y cuidado a toda persona, a contrarrestar ‘la cultura del desperdicio’ y del desecho para promover una cultura de la solidaridad y del encuentro”, concluyó poco antes de saludar en español a los peregrinos de España y América Latina.





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