Cuba tiene previsto un cambio en las tarifas subsidiadas del agua para asegurar un empleo eficiente y uso racional de ese recurso, lo que constituye un elemento indispensable para la actualización del modelo económico del país.

 Como parte de la Política Nacional del Agua aprobada en diciembre del 2012, se prevé que las personas paguen según el gasto con el propósito de crear una conciencia del ahorro, indicó Aymé Aguirre Hernández, vicepresidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.

Además esta iniciativa tiene un peso importante en la economía, la salud de las personas y también en la protección del medio ambiente, añadió la experta.

 Ahora el estado cubano subsidia el suministro de agua, pero con esta nueva directiva todas las personas y entidades estarán obligadas a pagar servicios de agua y saneamiento, señaló la ingeniera.

El actual sistema de tarifas no estimula el ahorro, no hay una reducción total del consumo de agua y la medición del gasto tanto a nivel macroeconómico como en la economía doméstica carece de total eficiencia, indicó.

Con la entrada en vigor de la nueva normativa, las tarifas se diferenciarán según el consumo, se penalizará las ineficiencias y se estimulará el ahorro, puntualizó.

El estado cubano continuará con el financiamiento de las inversiones y obras con alto impacto social.

Como parte de esta política se priorizará también mejorar la capacidad de suministro a la población, a la agricultura, la ganadería, la industria y otras áreas de interés económico.

El programa establece también que las finanzas recaudadas por el sector hídrico serán reinvertidas en el mismo.





Esta nota tiene 252 palabras . .

No hay comentarios