Democracia es igual a información y opinión
Ante generalizaciones, que originan una negativa imagen sobre la labor de la prensa del País, la Junta Cívica de Guayaquil, invocando el espíritu cívico de sus conciudadanos y de todos los habitantes del País, invita a la reflexión respecto del preocupante escenario que se genera cuando se pretende convertir a la prensa en opositor político, y se le endilgan los mismos cuestionamiento que se hacen a los partidos, que tienen, evidentemente, un rol diferente en la sociedad, pues aquello conlleva, en definitiva, un cuestionamiento hecho con bases erradas, pero que golpea, o pretende golpear, a una de las actividades más importantes de la vida democrática de una sociedad como lo es la libertad de prensa, susceptible de elevarse, dada su vinculación con la libertad de opinión, a la categoría de derecho fundamental de los seres humanos.
Nadie puede apoyar una actividad que constituya difusión de noticias que impliquen flagrantes mentiras o maliciosas deformaciones de la realidad, ni tampoco, a titulo de noticia, la transmisión parcializada o de puntos de vista unilaterales en cuestiones de interés público en las que necesariamente debe difundirse la otra cara de la historia; de producirse estos vicios, deben destacarse con los respectivos sustentos y, de ser el caso, solicitarse la enmienda respectiva. Para esos vicios, como lo indica la conocida frase que cita cada día el diario El Universo, uno de los medios escritos de mayor trascendencia nacional, hay remedio en las leyes. Pero no se puede observar, pasivamente, que se siembren injustas dudas, o se ridiculice a medios de comunicación o a los comunicadores, haciendo aparente la idea de que la noticia es buena sólo cuando no implica crítica o relieve de situaciones que puedan percibirse como incomodas para alguien, pues de esta conducta, o de la intención ahí encerrada, a un amordazamiento o restricción parcial o total hay un trecho muy corto.
La prensa ecuatoriana tiene sus virtudes y defectos y hay que trabajar sobre estos últimos; pero es prensa.
Es sinónimo de libertad; de información en todo lo amplio del término.
Es, en definitiva, una de las herramientas más importantes de la democracia, y debe ser preservada, libre de ataduras. Los verdaderamente demócratas la incentivan; los que no creen en la democracia, a pesar de que la invocan, la nacionalizan o le condicionan su actividad.
Reflexionemos todos sobre la libertad de opinión. Es condición vital para seguir viviendo en democracia que fomentemos una prensa profesional, libre de ataduras en cuanto a las informaciones que difunde, o sobre las opiniones que, por su intermedio, llegan a la sociedad.